El término de Nerpio es un lugar privilegiado por su naturaleza impresionante y bien conservada, por los restos de su historia milenaria que se remonta al mesolítico, por la supervivencia también de formas de vida que en otros lugares desparecieron hace tiempo. Todo ello conforma un territorio en el que el visitante puede pasar unas jornadas realmente placenteras.

Para contar la historia de Nerpio, hemos de empezar haciendo una aclaración muy importante; y es que cuando hablamos de Nerpio no hablamos de un enclave o lugar concreto, sino de un municipio. Municipio es un amplio territorio, con un punto determinado donde se sitúan, el Ayuntamiento, el Centro de Salud, el colegio, la Parroquia, y los establecimientos comerciales más importantes. Nerpio es por tanto, como un gran cuerpo de 47.000 hectáreas, con una cabeza desde donde se administra y se coordina todo lo que afecta al Término Municipal. Hacemos esta Introducción para haceros ver que a lo largo de la historia ese centro de decisiones y de servicios unas veces ha estado situado en un lugar y en otras épocas en otro.

– Entre la historia y la naturaleza –

Hace 7 u 8 mil años aunque los que habitaban este territorio llevaban una vida nómada, tenían unos lugares que a modo de santuario les servían para reunirse a realizar sus ritos y sus ceremonias propiciatorias de la caza y la fecundidad.

Hablamos para ese momento del 5 ó 6 mil a.c. del lugar que a los pies de la Sierra de las Cabras hoy conocemos como Cruz de Taibilla. La confirmación de la importancia de este lugar para el hombre, en aquellos momentos de la Prehistoria la tenemos en el magnífico conjunto de Arte Rupestre Levantino que conocemos como Solana de las Covachas.

El Término Municipal de Nerpio recoge más del 70% de todo el Arte Rupestre de Castilla La Mancha, y todo ese legado cultural ha sido declarado, recientemente, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el año 1998 .

Más tardío, y de más polémica interpretación, el Arte Rupestre esquemático propio del Neolítico y la Edad del Bronce, lo encontramos siempre próximo a los cauces estables de agua.

Su proliferación a lo largo del recorrido del Río Taibilla nos confirma que con el paso de los años siguió dándose una alta densidad de población en este territorio.

En época ibérica será el poblado del Macalón el centro neurálgico del territorio, controlando las rutas que desde la Alta Andalucía llevaban los minerales hasta la Cartagena Púnica.

El largo periodo que en historia se conoce como la Pax Romana, es el del establecimiento de la población en zonas llanas. Los asentamientos tipo villae que perduran durante el Bajo Imperio posiblemente sean los antecedentes de la red de aldeas que en la actualidad articulan la explotación de este territorio. Vizcable, Bojadillas, Cañadas, Yetas, Xutia, Beg, Chorretites, La Dehesa y Taibilla (actual Pedro Andrés) serían pequeños asentamientos de población cuyo nivel de ocupación estaría condicionado por la situación política y militar de cada momento.

Sobre esa base Romana o Tardo Romana en Taybaliyya establecieron su centro los árabes cuando se instalaron en la Comarca en el siglo VIII, y los historiadores del siglo XI nos informan que Taybaliyya era uno de los diecisiete iqdim o Distritos Rurales de la Kwa de Tudmir, provincia que con centro en Oriola abarcaba todo el sureste peninsular.

La Cultura Ibérica, de innegable sustrato mediterráneo y nacida al calor de las culturas Fenicia y Griega, tiene su máximo exponente en El Macalón. Se trata de una aldea fortificada de 5 Ha. de extensión, con viviendas rectangulares de una o dos piezas, levantadas con muros de adobe a partir de un zócalo de piedra y una techumbre de materiales vegetales. Cultivan cereales, vid y olivo y ya poseen rebaños de cabras y ovejas. Está fechado entre los S. VIII-VII hasta el III-II a.C.
La arqueología ha puesto de manifiesto la existencia de contactos directos o indirectos, entre los habitantes de El Macalón y las costas mediterráneas como lo demuestran los objetos de ascendencia griega o fenicia encontrados y fechados a finales del S. VI a.C. En torno a El Macalón existen otros pequeños poblados que dan fe de un doblamiento intenso y estable de la cuenca del Taibilla.
El Macalón es abandonado en el año 179 a.C. cuando Tiberio Sempronio Graco ordenó a los indígenas abandonar los lugares en alto y bajar a vivir a las zonas más llanas.

Tras la conquista cristiana, como manifestación del poder feudal de la Orden de Santiago se edificó en Taybaliyya una impresionante fortaleza que próxima a la aldea de Pedro Andrés está hoy en fase de estudio y excavación arqueológica.

Nerpe (actual núcleo urbano de Nerpio) era una pequeña alquería dependiente de dicho centro administrativo, y será quién en los primeros años del siglo XVI tome el testigo de Taybaliyya, que había quedado totalmente abandonada hacia 1410 -1420 al ser vanguardia de la frontera con el reino de Granada.

Tras la caída del reino Nasri en los primeros días de enero de 1492, la tranquilidad vuelve al territorio y comienzan a colonizarlo gentes venidas desde los pueblos vecinos. Procedían sobre todo de las Villas de Yeste y Liétor.

Así podemos decir que la historia de Nerpio, entendido éste como lugar concreto, comienza realmente hacia el año 1.500 y a partir de la Reocupación de un despoblado de época feudal.

Taibilla, que englobaba las tierras de Nerpio y Góntar, había constituido desde el S.XI uno de los diecisiete distritos rurales en los que se dividió la Cora de Tudmir. El geógrafo Al Udri, presenta el Iqulim de Taybaliya como un importante núcleo de población a finales del S.XI, centro de percepción de impuestos de la extensa comarca que la rodeaba, y que mantuvo en torno a la fortaleza, una población con un modo de vida basado principalmente en la ganadería. Existen documentados pequeños torreones con sus correspondientes albacares en Yetas, Nerpe, Xutia, Turrilla y Vizcable.
En 1243 la Orden de Santiago entra en la Sierra del Segura y conquista todos los castillos y poblaciones musulmanas, entre ellas, las de Nerpe y Tayviella, a pesar de todo, la población musulmana se mantuvo ya que está demostrada su permanencia en Yeste, Taibilla, Góntar, la Graya y Socovos en todo el S. XIII, y de ellos recibía la Orden importantes ingresos en concepto de alfardas y otros impuestos.
La pérdida de Huéscar en 1334 llevó de nuevo la frontera al término de Taibilla. La necesidad de su defensa llevó a Fernando IV en 1386 a solicitar al Pontífice Inocencio VII una bula papal que instara a la defensa de los castillos de Segura, Taibilla y Yeste.
Habrá que esperar al alejamiento definitivo de la frontera a finales de 1480 para asistir a la colonización agrícola del término y a la población de Nerpio. Por el contrario, el centro fortificado de Taibilla dejará de habitarse con la caída de Granada en 1492.

En los primeros años del s. XVII este grupo de vecinos termina la construcción de su iglesia dedicada a la advocación de Ntra. Sra. Del Rosario, y tras décadas de reivindicación de jurisdicción, en el mes de Junio del año 1.688 compran el Privilegio de Villa al Rey Carlos II por un millón ciento veinte mil maravedíes.

Durante los siglos XVIII y XIX la evolución histórica de este municipio no es muy diferente de la cualquier otro de los pueblos de la Sierra del Segura.

Pueblos que por la dificultad de las comunicaciones han sufrido un persistente retraso en la incorporación de las innovaciones sociales y culturales; dificultad que por otro lado ha permitido mantener una rica identidad etnográfica y un carácter propio en los modos de vida de sus gentes que deben servirnos de documentos insustituibles para introducirnos en el conocimiento de nuestro pasado.

Con la caída de Granada desparece la frontera. El empuje colonizador del territorio llevará a una abusiva explotación económica de los recursos. En las primeras décadas del S. XVI debió conformarse la pequeña aldea de Nerpe, como lugar de asentamiento de pastores y campesinos. En 1575 tenía una población estable de 50 familias y algunos pequeños caseríos como Yetas y Los Chorretites. En 1609 en un memorial de los vecinos al Rey se afirman más de 150 vecinos. El día 28 de Junio de 1688 el Rey Carlos II otorga el privilegio de Villa, una jurisdicción sin territorio.

La situación geográfica de Nerpio ha propiciado un aislamiento por el cual la vida tradicional se ha conservado durante más tiempo que en otros lugares. De este modo, continúan vivas viejas tradiciones como las cuadrillas que interpretan la música tradicional. Por otra parte, el término está salpicado por doquier de restos de esa vida antigua y no es difícil encontrar restos de caleras, carboneras, minas, acueductos, batanes, lavaderos, pozos cubiertos de piedra de un estilo local, instalaciones y utensilios para destilar esencias, molinos…
En definitiva, toda una aventura del conocimiento de la reciente historia de esta comarca.

zona1QUÉ VISITAR EN NERPIOzona2

Fue construido entre los siglos XI-XV. Está situado encima de un peñón desde el que podrán contemplar unas magníficas vistas del valle del Taibilla.
Actualmente se encuentra en fase de restauración.
Lo podemos visitar a 7 km de Nerpio, por la carretera de Pedro Andrés.

Edificio ubicado en la Plaza Mayor de Nerpio.
Fue construido en 1602, lo más característico es su arco que une el templo con la “Casa de los Curas”, los Frescos que se encuentran en la capilla izquierda, así como su campanario y el reloj de maquinaria antigua.

La Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza, data del s. XVII y la visitamos en la parte más alta del pueblo, accediendo a ella por la Cuesta de la Ermita.
Resulta un lugar muy acogedor, rodeado de jardines, una fuente y desde allí se ve una hermosa panorámica del municipio.

Vizcable es una aldea que pertenece a Nerpio una parte, y a Yeste la otra.
En la parte de Nerpio hay un torreón de origen árabe, dominando el valle y la Rambla del Almez.

El conjunto rupestre de la Solana de las Covachas. Es un conjunto de abrigos con pintura rupestre levantina y esquemática, declarada Patrimonio de la Humanidad. Sólo se puede acceder hasta allí, contratando la visita guiada en la Oficina de Turismo. Toda la información sobre las pinturas rupestres de Nerpio.

El Museo muestra diversos oficios tradicionales con arraigo en Nerpio. Oficios y costumbres transmitidos de generación en generación. Se encuentra en la aldea de Pedro Andrés.
Días de visita: Sábados de 16.30 a 18.30 h.